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Cólicos del lactante

Cuando el bebé llora desconsoladamente y de continuo, podemos sospechar que padece cólicos.
Aunque estos deben ser diagnosticados por el pediatra o el profesional cualificado.
Realmente el cólico del lactante es un problema de inmadurez intestinal, provocando que el
movimiento propio del intestino no sea el correcto.
El pediatra nos recordará que probablemente esto se solucionará por si sólo en un periodo de tiempo. A partir de los cuatro o cinco meses de edad, pero ¿qué podemos hacer para aliviar el dolor a nuestro bebé durante este periodo?


Para el profesional de la Osteopatía es muy importante la manera de venir al mundo.
No es lo mismo el bebé que nace por parto natural que por cesárea; con o sin epidural; estar encajado o salir deprisa; y por supuesto, utilizando aparatos como palas, ventosas o forceps. Cada parto es un mundo y puede ser determinante a la hora de nuestro comportamiento ante la sociedad y a lo largo de nuestra vida. Y a lo que ahora nos concierne, el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo.

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Maniobras para ayudar a los cólicos
El papel del profesional a la hora de actuar con las técnicas manuales es insustituible. Al igual que el diagnóstico médico. Pero también nuestro deber como fisioterapeutas y osteópatas es el de enseñar a los padres sencillas maniobras para aliviar el malestar de su bebé o niño sin entrañar ningún riesgo. Aquí mencionamos alguna.

  1. Ligeras presiones por todo el cuerpo. Como si le quisiéramos estrujar con mucho cariño y amor. Podemos empezar desde los pies y continuar por las extremidades hasta el abdomen, pecho y espalda incluido su carita muy suavemente. Esto también se puede hacer durante el baño.
  2. Cuando está tumbado boca arriba o le tenemos en brazos, podemos poner la palma de una de nuestras manos sin apenas presionarle justo en su abdomen durante varios minutos.
  3. Se le puede tumbar unos minutos boca abajo varias veces al día. Siempre estando a su lado. Esto le estimula el movimiento intestinal.
  4. Durante las tomas, presionaremos durante cinco segundos con un dedo justo por debajo del apéndice xifoides del esternón (donde termina el esternón) por encima del ombligo y siempre en sentido descendente para facilitarle la entrada del alimento sin aíre. Así varias veces durante la toma.
  5. Podemos interrumpir la toma para sacarle el aíre y evitar de esa manera la regurgitación. Después de sacar aíre, continuará la toma más tranquilo.
  6. Para sacar los gases tras la toma, podemos sentarlo en nuestra pierna mirando hacia un lado sujetándole con una mano por delante y mientras hacemos el caballito suavemente, con la palma hueca de la mano libre le golpeamos su espalda en dirección ascendente con mucho cariño.
  7. Podemos realizar masajes en el vientre del bebé en sentido de las agujas del reloj con aceites apropiados.
  8. Doblarle ambas piernas hacia el pecho tumbado boca arriba repetidas veces.
  9. Evitar prendas de vestir que le presionen a la altura del abdomen en la zona del centro frénico (por encima del ombligo).

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Pero ante todo, es conveniente siempre la valoración de un profesional cualificado.

Que tengáis una feliz semana

Andrés Sampedro

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