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El cesto de los tesoros. Todo un mundo por descubrir

Cuando nuestros bebés ya empiezan a ser capaces de sentarse en el suelo, aparece en ellos una vena de explorador, empiezan a interesarse por descubrir los objetos que les rodean y necesitan mirarlos, tocarlos y saborearlos, ¡es increible lo ricos que pueden llegar a estar!

La verdad es que desde bien chiquitines nacen con esa vena exploradora que a medida que van creciendo va haciendo más de las suyas. Empiezan descubriendo sus manitas y deditos, pueden pasarse un buen rato mirándoselas y saboreándolas. Y es tal el afán de explorar, que poco a poco se van animando y son capaces hasta de meterse el puño entero en la boca.

Una vez son capaces de sentarse, tienen una mayor independencia, por lo que  es ideal que empiecen a descubrir por ell@s sol@s los distintos objetos de la vida cotidiana y sus distintas texturas.

Es por ello por lo que hoy os contamos una idea estupenda para favorecer su afán por explorar y conocer el entorno que les rodea, el cesto de los tesoros.

Esto se suele utilizar en escuelas infantiles, pero es un recurso muy sencillo y con muchos beneficios que podemos hacer nosotr@s mism@s en nuestra casa.

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En qué consiste

Se trata de un cesto de material natural con forma circular, para que no pueda hacerse daño con las esquinas, sin asas y con poca altura para que puedan manipularlo con facilidad. En el que introduciremos distintos objetos de la vida cotidiana hasta que esté lleno, para que nuestro bebé pueda explorarlos y jugar con ellos siempre que quiera.

 

Qué objetos introducir

Lo ideal son objetos que pueda ver en su día a día, con distintas texturas, olores, pesos, formas, colores o que emitan sonidos, y preferiblemente evitar aquellos que sean de plástico.

Se pueden ir cambiando los objetos cada cierto tiempo o tener varios cestos con distintos objetos.

Debemos tener cuidado que sean objetos que no tengan piezas pequeñas o no se puedan tragar.

Algunos ejemplos pueden ser:

– Una piedra (de más de 5 cm)
– Una esponja
– Un peine
– Una concha
– Una cuchara
– Un trozo de tela o una toalla pequeña
– Un bote de metal
– Un pincel o brocheta
– Un colador
– Una cuchara de madera
– Un cepillo
– Una pinza de la ropa
– Una manopla
– Un calcetín suyo

Imagen obtenida de pinterest

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Cómo lo usamos

El juego consiste en aprovechar ese interés por explorar que tienen en esta etapa. Cualquier objeto cotidiano les puede resultar más interesante que los juguetes, además de que tienen mayores beneficios.

Al jugar con el cesto de los tesoros, el bebé lo observa y elige aquel objeto que más le llama su atención, lo saca y lo mira fascinado por el maravilloso tesoro que acaba de descubrir.
Lo mirará, saboreará, golpeará, olerá y lo requetemirará. Después lo dejará a un lado o lo meterá de nuevo en la cesta, para poder volver a introducir la mano en un mundo de objetos maravillosos por descubrir.
La variedad de los objetos es lo que hace que permanezca tranquilo y jugando durante más tiempo.

Mientras nuestr@ hij@ juega nosotr@s lo único que debemos hacer es estar a su lado y disfrutar observándoles. Que estemos a su lado les dará seguridad y tranquilidad, lo que permitirá que se concentren más en lo que están haciendo. Dejarles que experimenten y descubran los objetos por ell@s sol@s. Podemos mirarles, sonreírles y contestarles si nos quieren decir algo para mantener el contacto, pero no debemos interferir en ese momento de exploración que están viviendo, y que sea su propio interés el que marque el ritmo del juego.

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Imagen obtenida de pinterest

 

Qué beneficios tiene

Estimula la coordinación corporal, así como las habilidades manipulativas al intentar agarrar y soltar objetos, o alcanzar aquellos que se encuentran a cierta distancia

– Comenzará a tomar sus propias decisiones, ya que será él quien elija con qué objeto jugar y cuál descartar.

Aprende a descubrir y conocer su entorno de una manera propia. Estimula el aprendizaje a base de explorar, experimentar e investigar.

– Se trabajan los sentidos, ya que los objetos serán distintos entre ellos, unos emitirán un sonido, otros tendrán olor o con colores llamativos o distintas texturas.

Desarrolla su capacidad de concentración, ya que el bebé se verá inmerso en un mundo fascinante que hará que permanezca largos ratos examinando y manipulando los objetos

Favorece su autonomía, ya que al aprender por sí mismo, respeta sus propios ritmos de aprendizaje.

 

Con todo esto, ¿no os ha entrado ganas de crear vuestro propio cesto de los tesoros?

Permitidles descubrir el mundo que les rodea.

 

¡Feliz día!

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