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¡Tengo miedo! Cómo superar los miedos infantiles

Hacía mucho que no hablábamos sobre sentimientos, eso que todos tenemos y que solo algun@s los dejamos salir. Y en especial, de los miedos, ese sentimiento que crea un monstruo negro y gigante en nuestra menta, tan alto que nos hace sentir pequeñ@s, indefens@s, y que hace que nuestros sueños desaparezcan.

Muy pocas personas hablamos sobre ellos, como si nos avergonzara que el mundo pueda conocer nuestras debilidades, que puedan parecer ridículas y haga que ese monstruo siga alimentándose y haciéndose cada vez mayor.

Cuando nacemos nacen con nosotros distintos sentimientos, sentimientos que según al que demos de comer, se convertirá en el sentimiento que definirá nuestro día a día.

Y los mismos miedos que nos ocurren a nosotr@s, les ocurren a nuestr@s hij@s, todos ellos en su medida, su mundo y su experiencia en la vida. Desde que nacen, en cada etapa de su vida sentirán distintos miedos, todos ellos pasajeros, pero en los que debemos acompañarles y ayudarles a superarlos, vencerlos y hacer que el monstruo no sea más que un simple compañero, precavido y tímido, que solo alce su voz para protegerle del peligro.

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¿A qué tienen miedo durante los tres primeros años de vida?

En función de la etapa en la que se encuentre nuestro peque los miedos variarán.

A medida que van creciendo, tienen mayor facilidad y más recursos para expresarnos sus miedos.
Por eso cuando son bebés, es llorando como suelen expresar sus sentimientos negativos, y ver a nuestro peque llorar, es algo que nos parte el alma. Y uno de nuestros miedos por cierto, es no saber qué le pasa.
A esta edad, lo que más les asustan son los ruidos fuertes, esos que les sacan de su estado de paz y tranquilidad que tanto envidiamos; y como no, alejarse de nosotr@s. Son tan chiquitines que necesitan sentirnos cerca, el contacto y nuestra voz, saber que estamos a su lado, y disfrutar de esa sensación de calma y amor, esa de la que a veces disfrutamos nosotr@s, en la que deseamos que se detenga el reloj y olvidamos todo aquello que pasa a nuestro alrededor, porque tenemos todo lo que necesitamos, esa felicidad plena que nos recorre cada rincón del cuerpo.

triste

Cuando se van haciendo más mayores, empieza a surgir, en algun@s de ell@s, el miedo a los extraños, necesitan a su lado a aquellas personas que están en su día a día. Es por ello por lo que no debemos dejarles sol@s, si no acompañarles y transmitirles seguridad, que esa persona que no conocen es de fiar. Acercarles poco a poco y dejarles descubrir todo el amor y cariño que esa persona tiene preparad@ para ell@s.

Es a partir de los dos años cuando los miedos son más conocidos, empieza a revolotear por su mente la fantasía e imaginación y hacer de las suyas, tanto para lo bueno como para lo malo.

 

¿Qué podemos hacer?

Entender y no ridiculizar

Es su miedo, aquello que le ronda en la cabeza y le hace sentirse mal e indefens@. Y aunque pueda parecernos irracional, debemos respetarlo por muy disparatado que sea.

Acompañarle

No debemos dejarles sol@s, deben sentirnos a su lado y recibir toda nuestra comprensión y apoyo. Transmitirles que sabemos cómo se sienten y que sientan que les ayudaremos a superarlos, porque estaremos a su lado.

Buscar una solución común

Pensad junt@s estrategias que le hagan sentirse más segur@ y calmad@. Dejar una luz encendida si tiene miedo a la oscuridad, pasar de la mano al lado de aquello que le asusta o puedes contarle qué hacías tú cuando tenías su edad y tenías miedo.

Ofrecerles un talismán

Muchas veces si les ofrecemos un muñeco con el que sentirse seguros, al que puedan agarrar y saber que no están sol@s aun cuando no podamos estar con ell@s. Él/Ella lo dejará de usar cuando desaparezca ese miedo encuentre otra manera de calmarse, no os preocupéis.

Explorar y explicar

Muchas veces el miedo dura poco tiempo, simplemente con explorar con ellos aquello que les da miedo, analizarlo y que vean que no hay nada en lo que tengan que temer, o explicarles de manera sencilla y razonable por qué ocurre algo, lo entenderán y terminará desapareciendo ese miedo. Buscar una solución común.

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¿Qué no debemos hacer?

No debemos nunca utilizar sus miedos como castigo. Utilizar lo negativo para conseguir que haga algo. Con esto lo único que haremos será generar miedo y a generarle dudas de si es capaz o no de superar sus miedos.
Tampoco debemos negarles, no comprenderles y reírnos de sus miedos. Cada un@ tenemos nuestros sentimientos, miedos y debilidades. Unos son más irracionales que otros, pero no por ello menos importantes, debemos tratarlos todos por igual, desde el más pequeño e insignificante hasta el mayor de ellos. Todos necesitamos apoyo y comprensión para ser capaces de crecer y volvernos tan gigantes que hasta el mayor de los miedos parezca pequeño.

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Alimenta la felicidad, el amor y la vida y deja que el monstruo del miedo poco a poco vaya haciéndose cada vez más pequeño.

¡Feliz semana!

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