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Cómo superar la crisis de los dos años

Los famosos 2 años…eso de lo que siempre has escuchado hablar pero que siempre has pensado que a tu peque no le pasaría. Ves imposible que un bebé tan bueno, pueda llegar a ser así. Pero de repente un día, se transforma y empiezan a aparecer las rabietas y esos “no” sin sentido difíciles de calmar.

Y tu paciencia empieza a agotarse poquito a poco, crees que no serás capaz de aguantar, y que no acabarán nunca. Pero tranquil@, acaban, se van y se van igual que han venido, ellas solas…lo único que tenemos que tener es ese saquito de paciencia y tranquilidad bien llenito para cuando lleguen e irlo dosificando poco a poco.
Es alrededor de los dos años cuando empiezan a ser más autónomos, son capaces de hacer por ell@s mism@s gran parte de las acciones del día a día, comen más o menos solit@s, se desplazan por sí sol@s… Y es precisamente esta necesidad de independencia y autonomía la que hace que se produzcan esos cambios de carácter, en los que en ocasiones no se aguantan ni ell@s mism@s. Se producen como una reacción de ser distint@ a su padre o madre, querer hacer más cosas sin ayuda, a su manera, y distinta a la nuestra.

El problema que ocurre es un conflicto emocional al sentirse incomprendid@s por su propio padre o su propia madre, los cuales incluso llegan a enfadarse. Provocando que sientan que se están enfrentando a las personas que más les quieren. Y esto es precisamente lo que son las rabietas, una lucha interna entre lo que debo hacer por naturaleza y una incomprensión de mi padre o mi madre hacia estos actos que me provocan un sentimiento negativo.

En ocasiones pensamos que lo están haciendo para salirse con la suya, un gesto de rebeldía, o de tomarnos el pelo. Pero no, no quieren ponernos a prueba ni echarnos un pulso, solo quieren hacer cosas distintas a las que hacemos nosotr@s, de distinta manera, y demostrarnos que se están haciendo mayores.
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¿Qué debemos hacer?

Rosa Jové nos recomienda 5 puntos para superarlas y sobrevivir a ellas:

1. Comprender que no quieren tomarnos el pelo

Esto es algo que aunque en ocasiones nos cueste, no debemos olvidar. No lo hacen para echarnos un pulso, únicamente quieren mostrarnos su identidad, empezar a hacer cosas por ell@s mism@s, definir su personalidad.
Si conseguimos convencernos de ello, nos ayudará a ser más flexibles y comprenderles más, aunque en ciertas ocasiones parezca imposible.

2. Dejar que haga aquello que quiere

Esto no significa decir que sí a todo lo que pida. Significa estar a su lado, entenderles y que nos entiendan. La gran mayoría de l@s niñ@s que hablan son capaces de comprender y aceptar los límites que existen, siempre que sientan que les comprendemos y nos importan sus sentimientos.
Y si un día quieren vestir a su estilo y elegir ell@s la ropa, lo único que puede pasar es que no vayan muy favorecidos, pero ayudará a que tomen sus decisiones, su autonomía y seguro que están más contentos que ningún día.

3. Evitar tentaciones

Si no queremos que nuestr@ peque pida algo…no se lo pongas a la vista. Esto es algo que los centros comerciales saben muy bien, por eso las cajas están llenas de caramelos y productos llamativos a una altura ideal para ell@s. Y si nos pasa a nosotr@s que se nos antoja un caprichito, un dulce que hemos visto por el rabillo del ojo…cómo no les va a pasar a ell@s si se lo ponen en bandeja.
Par ello lo que podemos hacer es no llevarles a la compra, entretenerles, buscar una caja que no tenga productos llamativos o contarles que no podemos comprarles chuches todos los días que vamos porque no son buenas para su tripa.

4. No juzgarles

Podemos mostrar nuestra disconformidad, pero nunca debemos atacar su personalidad o valorar negativamente su actitud. Podemos estar más o menos de acuerdo con lo que han hecho, incluso no entender su comportamiento, pero nuestr@ hij@s es buen@, aunque a veces no le entendamos.
Por ejemplo, si no quieren dar un beso a una persona, no pasa nada, tendrá sus motivos para no hacerlo, lo que podemos hacer es, mediante el diálogo, encontrar una solución intermedia en la que tod@s estemos a gusto. Como puede ser lanzarles un beso en la distancia, o chocar la mano…, ¿no es buena idea?

5. Se pasan con la edad

La buena noticia de todo esto es que con el tiempo, un día de repente, todo esto desaparece. Son capaces de expresarse con mayor facilidad y expresarnos lo que quieren o lo que sienten, empiezan a entenderse y conocerse, y piden las cosas sin llevar la contraria a nadie. Nuestro@ peque, cada vez es más autónomo, y es capaz de pedir las cosas de buena manera, porque ha aprendido que no hace falta pedir mal las cosas si su petición es razonable.

Por mucho que nos duela que nuestr@ peque se haga mayor, debemos darle, en aquellos momentos en que lo necesiten, la libertad que piden. Aún nos quedan años de mimos, abrazos y muchos besos, pero debemos dejar que crezcan, a nuestro lado, pero empezando a tomar sus propias decisiones.
A veces, en esos momentos es difícil razonar y acordarse de todo esto, por eso, ante la duda de cómo actuar, tengan en mente solo una cosa, intenta quererle, quierele haga lo que haga y demuéstrale siempre que cuánto le quieres. En estas situaciones es cuando más nos necesitan, tampoco es fácil para ell@s. Cuidemos a nuestr@s pequeñ@s maestr@s.

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¿Cómo podemos prevenirlas?

Aunque tod@s pasen por esta etapa, se pueden hacer una serie de cosas, para prevenirlas o que cuando lleguen se pasen más rápido y con más facilidad.

Estar a su lado

Como hemos dicho durante todo el post, es importantísimo que no se sientan sol@s, pero no solo en esta etapa, si no durante toda su vida. Mímale, achúchale, y demuéstrale siempre que puedas que le quieres y estás a su lado. Para adquirir la independencia se necesita seguridad, y para conseguir esa seguridad es fundamental tener un buen apego.

Descansar junt@s

Que esté descansad@ es muy importante, si no se quiere echar la siesta, simplemente con estar tranquil@ junto a nosotr@s leyendo un cuento, hace que estén más en paz, tranquilitos y no tan revolucionados.
De esta manera intentaremos evitar o minimizar ese momento de sueño en el que no se aguantan ni ell@s mism@s…

Usar un tono alegre

Cuando queremos pedirles que hagan algo, es mejor hacerlo con un tono alegre, que no sientan que no es una orden si no una invitación, una propuesta. Pero es que, ¿a quién le gusta que le ordenen hacer algo?

No pelear por cosas sin importancia

No les digamos a todo que no, es importante dejarles decidir en aquellas cosas que no son peligrosas para ell@s. Qué más da si lleva un jersey o unos zapatos distintos, o si se sienta en una silla para mayores…
Como indican los expertos de la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics) “mientras el niño que comienza a caminar o el niño de preescolar esté diciendo ‘no’ a todo…, usted debe decir “no” sólo unas cuantas veces al día, cuando sea absolutamente necesario”.

Ofrecer opciones siempre que sea posible

Debemos darles opciones y dejarles elegir en todo aquello que sea posible. De esta manera sentirán desde pequeñ@s que pueden participar también en pequeñas decisiones y por tanto que sus opiniones importan.

Son difíciles, desesperantes y en ocasiones creemos que imposibles de superar. Pero todo pasa, disfrutadlas en la medida de lo posible, porque algún día querremos volver a ellas, y que nuestr@ hij@ vuelva a ser pequeñ@ otra vez!

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Os mando un saquito de paciencia!

Feliz semana!!

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