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La importancia del juego libre para crecer felices

Jugar…quién siendo pequeñ@ no se tiraría todo el día jugando. Ideando, inventando y viajando a millones de lugares sin movernos de 3 metros a la redonda.

Pero, ¿sabéis todos los beneficios que tiene jugar? Aunque a much@s les resulte increíble, es fundamental para el desarrollo físico, intelectual y socio-emocional. Y ¿sabéis una cosa más?, ocurre a todas las edades, así que aparta el ordenador por un rato, despega los ojos del móvil, y lánzate con tu peque a un mundo sin límites, lleno de imaginación y en el que no hay normas, o incluso con vuestras propias normas. Un sofá como barco en el que las zapatillas son tiburones de los que hay que intentar protegerse, una funda de almohada convertida en vestido o montarnos un picnic al sol en medio del salón. Un juego en el que la imaginación es la gran protagonista.

Existen dos tipos de juego. Está el juego dirigido en el que existen una serie de reglas y normas para realizarlo, y tiene un objetivo definido previamente.
Por otro lado, está el juego libre o espontáneo. Es el que surge por iniciativa propia, sin que influyan en las decisiones que se toman. ¿Quién no ha jugado alguna vez a caminar sin pisar las líneas de las baldosas por ejemplo?

Hoy queremos centrarnos en el juego libre, el espontáneo, como cuando te entra esa necesidad loca de bailar, saltar o sonreír y es imposible de frenar. Y que conozcáis un poquito más la importancia que tiene dedicar un tiempo cada día a ello.

Un estudio realizado por el Dr. David Elkind, experto en psicología del desarrollo, estima que en los últimos veinte años se ha perdido unas 12 horas semanales de juego, y de estas, 8 de juego libre. Elkind escribe “La eliminación de los juegos es tan perjudicial para el desarrollo saludable de los niños, si no más, que la prisa por que crezcan demasiado deprisa, demasiado pronto“. Debemos pararnos, pensar y dejarnos disfrutar de algo tan simple, pero a la vez tan importante, como jugar. Añadir el juego al calendario y liberar huecos, permitirnos disfrutar de cada día, en lugar de convertirlo en carreras de larga distancia, porque al final, además de nosotr@s, quien termina sufriendo ese estrés, son nuestr@s propi@s hij@s.

El juego es lo único que debe preocuparles durante sus primeros años, jugar, jugar y jugar. Para que se produzca el aprendizaje es importante que sea libre, y dejarles observar, experimentar, explorar y descubrir el mundo que les rodea.

Puede ser individual, en el que su propia imaginación le diga qué hacer y cómo hacerlo. O en grupo con otr@ u otr@s niñ@s, lo cual ayuda al desarrollo de una conducta social positiva, refuerza su identidad personal y su autoestima.

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BENEFICIOS DEL JUEGO LIBRE

  • Es una manera de expresarse y descarga sentimientos tanto positivos como negativos, lo que les ayuda a conseguir un equilibrio emocional.
  • La imaginación del juego facilita a la maduración de ideas.
  • Favorece el desarrollo psicomotor, al satisfacer las necesidades básicas de ejercicio físico.
  • Potencia la resolución de problemas, ya que mientras juegan inventan historias y se encuentran con problemas que no se habían planteado que tendrán que superar.
  • Aprenden la importancia de la perseverancia para conseguir un objetivo.
  • Jugar con más niños y niñas gesta sus futuras habilidades sociales.

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CÓMO COMPORTARNOS

  • No olvidar en todo momento que l@s protagonistas son ell@s
  • Facilitar un ambiente tranquilo y seguro. Donde invite a jugar y no haya ningún peligro.
  • Utilizar un lenguaje sencillo pero no infantil
  • Dejarles actuar de manera independiente, para que poco a poco vaya adquiriendo autonomía a medida que su edad y sus capacidades se lo permitan.
  • Respetar sus preferencias, evitando en todo momento imponer un juego o una actividad.
  • Observar su comportamiento para conocerlo mejor y saber cuáles son sus motivaciones.

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CÓMO RECUPERAR EL JUEGO

David Elkind, da además algunas ideas para volver a dar oportunidades de juego:

  • En el parque, en casa si hace frío, o en cualquier lugar que se te ocurra, lo importante es crear y organizar encuentros con otros niños y niñas de su edad. Dejarles jugar a lo que les apetezca o se les ocurra y el tiempo que ell@s mism@s decidan.
  • Evitar que tengan con frecuencia muchos juguetes. Últimamente es normal que las casas estén llenas de montañas de juguetes, que lo que provoca es que pasen de uno a otro sin disfrutar de ellos y terminen aburriéndose y queriendo más. En el tema de los juguetes, menos es más. En cambio, si disponen de menos juguetes, usan más la imaginación y la creatividad, y es que cuanto menos haga un juguete, más hará la mente de un niñ@. Los juguetes, aunque en algunos cueste creerlo, no solo divierten, también proporcionan inspiración imaginativa y creatividad.
  • No organizar demasiado los días. No es necesario llenarles la agenda de clases por nuestro afán de aprender. El juego no es una pérdida de tiempo, es muy importarte asegurarnos de que todos los días disponen de un tiempo para jugar libremente, sin programar ni organizar. Déjale elegir a qué quiere jugar y préstale materiales para hacerlo, incluso podéis crear un baúl de accesorios, lleno de zapatos viejos, bolsos, telas, cartones, cintas y objetos cotidianos…no te imaginas el juego que dan.
  • Explorar la naturaleza. Salir a la calle, dar un paseo, ir al parque. Ver los árboles, las flores, las plantas, sentir el césped. Animarles a hacer preguntas sobre lo que ven y jugar con lo que nos encontremos por el camino. Caminar descalzo o revolcarse por el césped, crear montañas de piedras, dibujar en la arena, recoger hojas secas… Además, por increíble que parezca, ayuda a construir las bases de las matemáticas, la lectura y la ciencia.
  • Permitirles aburrirse. De esta manera le darán unas vueltecitas al coco para idear una manera de divertirse. Aprender algo por iniciativa propia sin que seamos nosotr@s quienes lo resolvamos siempre.
  • Música. Les encanta la música, favorece sus habilidades y su desarrollo. Y pasaréis un rato precioso.
  • Cocinar. Amasar, batir, inventar platos nuevos, con formas nuevas y después disfrutar del plato tan delicioso que hemos hecho. Qué tendrá cuando cocinamos nuestra propia comida que nos sabe siempre más rica aún.

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Un niño o una niña libre desarrolla la confianza y la independencia, lo que conllevará a que tenga mayor autoestima, y lo más importante, ser más feliz.

Un niño libre desarrolla el sentido de la independencia y la confianza, lo que puede llevarlo a tener más autoestima y en definitiva, a ser más feliz.

“En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta”

Pablo Neruda

 

Nunca dejéis de ser niños.

¡Feliz día!

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