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Los 4 excesos de la vida actual que trastocan a los niños

En la época de nuestr@s abuel@s no había tiendas repletas de juguetes, calles llenas de tiendas, ni un gran ansia por llenar la entrada de regalos la noche de reyes. En aquella época solo se tenía un abrigo, para los domingos y para el resto del día, se trabajaba los 7 días de la semana y muy pocos podían disfrutar de lo que hoy llamamos vacaciones.

No se tenía tanto, pero se valoraba más. Se cuidaba todo aquello que tenías, si se rompía un pantalón se hacía un remiendo y como nuevo…se deshacía un jersey para convertirlo en una bufanda, un chaleco o unas manoplas…y qué felices con su ropa “nueva”. ¿Dónde ha quedado ese valor hacia las cosas?

No ha pasado tanto tiempo desde aquello, y sin embargo, ese valor ha desaparecido casi por completo. Llenamos las fiestas de regalos, los armarios de ropa y las vacaciones queremos que sean las más increíbles del mundo.

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Sin embargo, con la idea de querer que no les falte de nada, les llenamos no solo de regalos, si no también de estrés. Hay estudios que demuestran, por contradictorio que parezca, que todo esto puede ocasionar que terminen desarrollando problemas mentales. Sin querer, podemos hacer que nuestr@ pequeñ@ soñad@r pierda, por ejemplo, su imaginación o su capacidad para concentrarse…

Kim Payne, profesor y orientador estadounidense, realizó un estudio cuyos resultados fueron asombrosos. Todo empezó cuando trabajó como voluntario en los campos de refugiados, donde estuvo con niños y niñas que sufrían de estrés post traumático. Se mostraban nerviosos, hiperactivos, expectantes como si algo malo fuera a pasar en cualquier momento y sin esa curiosidad y ganas de descubrir que les caracteriza a l@s niñ@s.

Años después, se dio cuenta de que much@s de l@s niñ@s que iban a sus consultas mostraban muchos comportamientos similares a los que vio en los pequeñ@s que venían de la guerra. Pero no tenía sentido, vivían en países y condiciones muy diferentes, en un entorno completamente seguro y sin ninguna gran necesidad. Pero entonces, ¿qué podía estar ocurriendo?

Payne se dio cuenta de que l@s niñ@s de hoy en día están expuestos a una gran cantidad de información que no son capaces de procesar, tablet, móvil, juegos, juguetes, libros, televisión, actividades extra escolares, corriendo de allá para acá… Se ven obligad@s a crecer más deprisa de lo que su inmaduro cerebro está preparado y llevar un ritmo, que lo único que les termina ocasionando es estrés.

Creemos que si algo es bueno, llenarle de ese algo es aún mejor. Que cuantas más cosas haga, más preparad@ estará para la vida…y que cuantos más juguetes tenga, más feliz será, algo totalmente contrario, pierde el interés, su imaginación…

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Por eso, afirma que los 4 principales excesos que se comenten en la actualidad son:

– Demasiadas cosas

– Demasiadas opciones

– Demasiada información

– Demasiada velocidad

Cuando les sometemos a todo ello, no tienen tiempo para explorar, imaginar, reflexionar y liberar las tensiones cotidianas. Desaparece el aburrimiento y con ello todo lo que la imaginación, la creatividad y el aprendizaje traen para combatirlo. Y es que se dice que los niños y niñas pierden una media de 12 horas semanales de tiempo libre…

Necesitan tiempo libre, juego libre, dejar de lado el juego estructurado y sustituirlo por imaginación….cuántas maravillosas cosas nos permite ser la imaginación. Dejarles ser simplemente lo que son, niñ@s.

 

 ¿Cómo hacerlo?

No llenar las tardes de actividades extraescolares, si no de tiempo libre, de desconexión, en familia o con l@s amig@s.

Dejarles tiempo para ell@s, ell@s y sus amig@s, prim@s, vecin@s o compañer@s de parque… y jugar, simplemente eso

Pasar más tiempo con ell@s, el mejor regalo que podemos hacerles

Que nuestra casa sea un lugar tranquilo, de refugio, donde poder calmarse y huir del caos diario

Dormir, un sueño reparador  y milagroso para tod@s, y especialmente para ell@s

– Reducir el exceso de información, es decir, hacer un uso más racional de la tecnología, es increíble las horas que pueden pasar delante de una pantalla, y sí, nosotr@s también. ¿Y si nos lo planteamos como un propósito para este nuevo año? Más tiempo viviendo lo que ocurre fuera de una pantalla… (no suena nada mal)

Simplificar el entorno. Menos juguetes pero de mayor calidad, que estimulen su fantasía y creatividad. Sin pilas, en los que ellas no sean las protagonistas si no su propia imaginación

Dejar que sean simplemente, niñ@s

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Nunca olvides que tienen toda la vida para ser adult@s, hasta entonces, déjales que sean niñ@s y disfruten de la maravillosa etapa que es la infancia.

 

Feliz día!!

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